Gracia en Cristo: 30 d.C., EL AÑO QUE DIVIDIÓ LA HISTORIA

jueves, 27 de enero de 2011

30 d.C., EL AÑO QUE DIVIDIÓ LA HISTORIA

El miércoles 05 de abril del año 30 de la era común Yeshúa fue crucificado. Esto correspondió al 14 de Nisán, el día del sacrificio de la Pascua. Sin embargo, varios otros eventos anexos ocurrieron ese mismo año, registrados en la historia como extraños presagios del futuro de Israel.

Ese año es muy importante en la historia de la humanidad, de hecho, aunque los incrédulos siguen negando los hechos, el 30 d.C. fue un año muy notorio. Existen registros históricos que señalan aquel año como un año de cambios drásticos en la adoración en el Templo y en Jerusalén en general.

En el libro de Mateo, leemos:
"Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena .... Yeshúa, cuando había otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba a abajo, y la tierra tembló, y las rocas se partieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que dormían se levantaron y salieron de los sepulcros, después de su resurrección, y en la ciudad santa, y aparecieron a muchos. Ahora, cuando el centurión, y los que estaban con él viendo a Yeshúa, visto el terremoto, y las cosas que fueron hechas, temieron en gran manera, diciendo: Verdaderamente éste era Hijo de Dios "- (Mateo 27:45-54).

En los evangelios se registran dos acontecimientos notorios que acompañaron a la muerte de Yahoshua haNotzri (Yeshúa de Nazareth) y que no debieran haber pasado desapercibidos en los registros extra-evangelísticos del Israel del primer siglo. 


PRIMERO: EN EL AÑO 30 d.C. EL VELO DEL TEMPLO SE PARTIÓ EN DOS, DE ARRIBA HACIA ABAJO.

SEGUNDO: EN EL AÑO 30 d.C. OCURRE EL TEMBLOR DE LA TIERRA, LA ROTURA DE LAS ROCAS Y LA APERTURA DE LAS TUMBAS.

La pregunta es: ¿Existen otros historiadores fiables que respalden estos hechos?
Si estos hechos fueron tan notorios e importantes en Jerusalén y el templo, necesariamente tendrían que estar respaldados en las crónicas judías de aquel tiempo.

Los registros históricos más importantes de aquel tiempo los obtenemos de Tácito, de Flavio Josefo, del Talmud, y de la tradición cristiana más antigua . Los más importantes e imparciales para este caso son, por supuesto, el Talmud y Flavio Josefo,. El Talmud porque contiene información desapegada a todo lo que se definiera “cristiano” y los créditos del historiador Judío son fiables: “Josefo, hijo de Matías, sacerdote de Jerusalén, que en un principio luchó contra los romanos y finalmente fue dejado en manos de los sucesos posteriores debido a la necesidad.”

Tomando estos escritos, mencionaré los relatos que se pueden considerar como pruebas de que el año en que Yahoshua haNotzri (Yeshúa de Nazaret) fue sentenciado a muerte, se produjo el cese de los sacrificios en el Templo y la historia cambió; como bien, estaba estipulado en las profecías.

En los hechos siguientes están confirmados los dos sucesos ya mencionados (Rasgadura del velo del Templo y el gran temblor), de manera que sigo la secuencia:

TERCERO: EN EL AÑO 30 d.C. CESA EL MILAGRO DE LA MENORÁ.

Flavio Josefo habla de un tercer suceso conocido por todos sus contemporáneos: la cesación misteriosa de la llama de la lámpara central y principal en el candelero de oro, cuarenta años antes de la destrucción del Templo.

La lámpara central era llamada Ner Elohim, que quiere decir Lámpara de Dios, al igual que Shamash el Candelero Siervo. También se le llamaba Lámpara Occidental porque se erguía exactamente al occidente de las tres lámparas del este. Cada lámpara tenía tres depósitos para aceite suficientes para un día.

Cada mañana un sacerdote entraba en el Lugar Santo para atender las lámparas. Usualmente encontraba que seis de ellas se habían apagado luego de haber consumido todo el aceite. Pero el Candelero Siervo, la lámpara central, seguía ardiendo de continuo hasta un día más con la misma cantidad de aceite. Los teólogos judíos le llamaban a esto El milagro de la menorá.

Dejando el Candelero Siervo encendido, los sacerdotes removían una por una cada una de las tres lámparas al este, las limpiaban, las arreglaban y recortaban las mechas, las llenaban con aceite y las volvían a encender usando la llama del Candelero Siervo. Luego repetían este mismo proceso con las lámparas del occidente. La última que atendían era el Candelero Siervo.

De acuerdo con el Talmud de Jerusalén, la ley civil y religiosa del judaísmo, que incluye comentarios sobre la Torá o Pentateuco, «el milagro del Candelero Siervo» cesó 40 años antes que los romanos quemaran el templo. El Candelero Siervo no pudo ser encendido.

El Templo fue destruido por Tito en el año 70 d.C., cuarenta años antes de esa fecha sería el 30 d.C. - el año de la sentencia a muerte de Yahoshúa haNotzri (Yeshúa de Nazaret) por manifestarse como el Mesías de Israel y redentor del mundo.

CUARTO: EN EL AÑO 30 d.C. LAS PUERTAS DEL TEMPLO SE ABRIERON REPENTINAMENTE.

Además Josefo, como el Talmud, se refieren a una cuarta situación extraña que ocurrió el mismo año: La apertura sobrenatural por sí solas de las grandes puertas del patio interior del templo- que habían sido previamente cerradas en forma bien segura. Cuando ocurrió, fue considerado como un presagio de la inminente destrucción del Templo "(p.610). Se puede leer que “aún cuando estaba bien cerrada y asegurada con pernos metálicos, la puerta se abrió sola a media noche. El guardia del Templo corrió a reportar el asunto al capitán, quien vino y con dificultad logró cerrarla.” (Masekhet Yoma, Talmud; Josefo, Guerras Judías VI; 5,3)

Se debe tener en cuenta que eran muy pesadas, que con dificultad había sido cerrada por veinte hombres. Esta se apoyaba sobre una base armada con hierro, que además tenía tornillos de seguridad en el suelo firme. Esta base se había hecho de una piedra entera. Se consideró que la apertura milagrosa sucedió en la hora sexta de la noche. Los hombres de aprendizaje entendido interpretaron que la seguridad de la santa casa fue vulnerada por su propia voluntad, y que la puerta se abrió a la ventaja de sus enemigos. Así pues, estaba declarado públicamente que esta señal anunciaba la desolación que se acercaba a Israel.

En los primeros escritos de los Padres de la Iglesia, Jerónimo, en una carta a Hedibia cuenta que el enorme dintel del templo fue roto y astillado y se cayó. Se conecta esto con la rasgadura del velo. El dintel era una enorme piedra, de por lo menos 30 pies de largo y pesaba unas 30 toneladas. El velo del Templo era de 60 pies de largo, 30 pies de ancho y el espesor de la palma de la mano de un hombre. Era tan pesado que se dice que 300 sacerdotes fueron necesarios para manipularlo. La rasgadura del velo, siendo de arriba hacia abajo, era un presagio terrible porque indica que la propia mano de Dios lo había roto en dos, anunciando así que dejaba desierto aquel Santo Lugar.

Dice el Talmud judío en Yoma 39 "Cuarenta años antes de que se destruyó el Templo (es decir, 40 años antes del año 70 d.C., o en el 30 d.C.) las puertas del [Hekel Lugar Santo], se abrieron por sí mismas, hasta el rabino Yohanan B. Zakkai reprendió [las puertas] diciendo, Hekel, Hekel, ¿por qué nos alarmas? Sabemos que estás destinado a ser destruido ... "

QUINTO: EN EL AÑO 30 d.C., EN EL OCTAVO DIA DE NISÁN, EN PLENA PASCUA, SE OBSERVÓ UNA LUZ BRILLANTE SOBRE EL TEMPLO.

Así también, antes de la rebelión judía, y antes de las conmociones que precedieron a la guerra, cuando el pueblo vino en grandes multitudes a la fiesta de los panes sin levadura, en el octavo día de Nisán y en la novena hora de de la noche, una ronda de luz tan grande brillaba sobre el altar y la santa casa, que parecía ser un día brillante; luz que duró media hora. Esta luz parecía ser una buena señal a los torpes, pero fue interpretada por los escribas sagrados que anuncian los acontecimientos que siguieron inmediatamente después de ella. En el año 30 d.C. fue Sábado; El Sádado anterior a Pesaj recibe el nombre de Shabat HaGadol, el "Gran Shabat", por los milagros sucedidos en ese Shabat antes del Exodo de Egipto. En el judaísmo, luego de las plegarias de la tarde --Minjá-- se recita de la Hagadá, desde "Esclavos fuimos..." hasta "...para expiar todos nuestros pecados".

SEXTO: EN EL AÑO 30 d.C. EL CONCEJO DEL SANEDRIN DEBIÓ SALIR DEL TEMPLO.

Por motivos de seguridad, este mismo año, 30 d.C., el Sanedrín tuvo que abandonar la Cámara de piedras labradas, cerca del lugar santo en el templo, que tenía su sede oficial o la ubicación. Esto fue aproximadamente 40 metros al sureste de la entrada del Lugar Santo. Producto del gran temblor, las dependencias del Templo quedaron inestables y en aquel año el Sanedrín tuvo que mudarse a otro lugar, llamado "el lugar de comercio", más al este, un lugar mucho menos importante.

Para ser obligado a trasladarse de una hermosa y excelente ubicación, impresionante en el templo, a un lugar menos hermoso, estimado y reverencial, debe haber una terrible causa. Dice el Talmud: "Cuarenta años antes de la destrucción del Templo, el Sanedrín fue desterrado (de la Cámara de tallada en la piedra) y se sentó en el lugar de negociación (en el Monte del Templo)" - (Shabbat 15a).

También antes de la Guerra con Roma, Josefo nos dice que el Sanedrín tuvo que mudarse de nuevo. Esta vez se trasladaron a una zona exterior del complejo del Templo, en una parte ordinaria de Jerusalén - en realidad un lugar al oeste del templo, cerca de un edificio llamado el Xystus (Guerras de Josefo de los Judios, V, 4, 2).
Esto nos hace concluir que el último juicio válido dictado por el Sanedrín en el Templo fue el año 30 d.C., año en que se dictó la sentencia de la muerte de Yahoshúa haNotzri (Yeshúa de Nazaret).

SEPTIMO: EN EL AÑO 30 d.C. LE FUE QUITADO AL SANEDRIN EL DERECHO DE JUZGAR DELITOS CAPITALES.

Esto es declarado por un pasaje del Talmud, que dice que la pena capital había sido tomada de los Judíos CUARENTA AÑOS antes de la destrucción del templo en el año 70 (pSanh. 1:1,7:2). Se puede concluir de paso que la posterior lapidación de Esteban se entiende como acción de la multitud que desafió la legalidad técnica.

Génesis 49.10 dice: “No será quitado el cetro de Judá, Y el legislador de entre sus piés, hasta que venga Shiloh; Y á él se congregarán los pueblos.”
Casi todos los eruditos bíblicos en casi total unanimidad han entendido que Shiloh significa el enviado y Ungido, o Mashíaj.

OCTAVO: EN EL AÑO 30 d.C. LOS SACRIFICIOS DE YOM KIPUR DEJARON DE SER ACEPTADOS COMO OFRENDA GRATA.

La suerte para el animal que sería ofrecido en Yom Kipur o el día de expiación, cuya sangre entraría en el Lugar Santísimo, nunca mas cayó al lado derecho del sumo sacerdote. Si la suerte caía sobre el animal que estaba a la derecha del sumo sacerdote, se consideraba que había shalom (paz) entre el pueblo y el Señor y era aceptada esa ofrenda. Si no ocurría así, entonces por alguna razón, el Señor estaba disgustado con el pueblo. Así que el Talmud dice que desde el año 30 hasta el año 70 cuando el Templo fue destruido por los romanos, nunca mas el Señor aceptó aquella ofrenda por el pecado. Una generación (40 años que no debía pasar antes de ser destruido el Beit Ha-Mikdash (Templo).

NOVENO: EN EL AÑO 30 d.C. CESÓ EL MILAGRO DEL CORDON DE GRANA.

El cordón de grana nunca más se volvió blanco. Según el mismo Talmud, el día de Yom Kipur, el sumo sacerdote colocaba un cordón de lana, color carmesí o rojo, simbolizando el pecado del pueblo. Una vez concluida la ceremonia de Yom Kipur, si el Señor aceptaba la ofrenda por el pecado de la nación, el cordón de grana se volvía blanco. Si no lo aceptaba por alguna razón, seguía rojo. Como está escrito en el profeta Isaías: "Si el año 30 d.C.hasta el año 70 que el Templo fue destruido, ni una sola vez más el cordón rojo se volvió blanco.

En resumen, contamos con nueve acontecimientos que hacen alusión a que el año 30, año del sacrificio santo de nuestro Redentor, no fue un año más. En ese año se conjugaron importantes profecías acerca del Templo, la santa ciudad Jerusalén, el pueblo de Israel y principalmente las que anunciaban el sacrificio voluntario del Cordero de Dios que quitó el pecado del mundo, su muerte y victoria sobre la muerte y la propiciación de todo aquel que recibe a Yahoshúa haMashiaj (Yeshúa) como su Señor y Salvador. El nos compró con su preciosa sangre. El es el Cordero y el León de Judá; quien merece toda honra y alabanza de nuestro corazón y la confesión de nuestros labios. Seamos fieles porque el fue fiel hasta la muerte. Proclamemos victoria sobre las adversidades porque El es el que venció y sale a vencer. Amemos de corazón porque El nos amó primero. Shalom hermanos y espero que disfruten de estos temas y les sea de apoyo a vuestro testimonio.

Fuentes:

http://www.ensignmessage.com/archives/mysteriousevents.html