sábado, 22 de marzo de 2014
sábado, 15 de marzo de 2014
La definición bíblica de Amor
Nunca
en la historia de la humanidad tantos han hecho tanto por cambiar el
significado de un concepto bíblico. Las definiciones bíblicas de Amor se
encuentran en 1ª Juan 4:8 y 16, Romanos 13:10, 1ª Juan 5:3 y 2ª Juan 1:6. La
palabra “amor” en hebreo se escribe אהבה
y se pronuncia "Ahaváh".
En
Filipenses 1:9, Pablo comienza orando para que los creyentes crezcan en amor.
El amor es el verdadero producto de la obra del Espíritu en una persona
(Gálatas 5:22), y está íntimamente relacionado con la santificación y la
seguridad del creyente. En la carta en la cual Juan trata el tema de la
seguridad del creyente (1ª Juan 5:13), él afirma sin rodeos, “Todo aquel que
ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios,
porque Dios es amor” (1ª Juan 4:7-8).
Dios
nos manda a andar en amor, pero muy pocos conocen la definición bíblica de
amor.
La
mayoría tiende a pensar que amar es principalmente una inclinación emocional
que uno siente hacia otra persona. Pero la Biblia explícitamente define lo que
es el amor; nos dice lo que significa amar a Dios y amar a otras personas. Juan
escribe, “Este es el amor a Dios: obedecer sus mandamientos” (1ª Juan 5:3), y
también, “En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: en que amamos a
Dios, y guardamos sus mandamientos” (5:2). En otra parte, Pablo explica que el
amor obedece y realiza los mandamientos de Dios expresados en la Torah acerca
de cómo debemos tratar al prójimo (Romanos 13:8-10).
Por
lo tanto, cuando Dios nos manda a amarle a Él y a otras personas, nunca está
apelando a nuestras emociones, sino que Él está apelando a nuestra volición. Es
decir, por la gracia soberana de Dios, nosotros podemos decidir obedecer los
mandamientos de Dios concernientes a cómo debemos tratar con Dios y otras
personas, y esta decisión de amar es reflejada por las acciones correspondientes.
Cuando Dios nos manda a amar a otros, Él ciertamente no nos está diciendo, “Tú
debes estar emocionalmente inclinado hacia otras personas”, en lugar de eso, Él
está diciendo, “tú debes relacionarte con otras personas de acuerdo con los
divinos preceptos registrados en la Escritura”.
En ningún lugar del Brit Jadashah encontraremos un mandamiento relacionado a los sentimientos. En Filipenses 3:15, cuando dice que tengamos un mismo sentir y sintamos la misma cosa, en realidad usa la palabra "φρονέω" fronéo que significa pensar.
En ningún lugar del Brit Jadashah encontraremos un mandamiento relacionado a los sentimientos. En Filipenses 3:15, cuando dice que tengamos un mismo sentir y sintamos la misma cosa, en realidad usa la palabra "φρονέω" fronéo que significa pensar.
Pablo
no está orando para que los filipenses (Filipenses 2:1-2) comiencen a amar,
puesto que ellos ya habían demostrado su amor a la Palabra (Filipenses 2:12).
En vez de eso, Pablo está orando para que ellos puedan abundar en amor o
superabundar con amor. Esto incluiría mayor y mayor autonegación por causa de
la Palabra.
¿Cómo
se daría este crecimiento en amor? Si el amor tiene que ver con la obediencia
consciente a los preceptos y mandamientos bíblicos, entonces se necesita un
previo conocimiento intelectual de estos preceptos y mandamientos. En efecto,
Pablo ora que su amor “abunde más y más en conocimiento y profundidad de
percepción” (Filipenses 1:9). Puesto que la palabra traducida “en” a menudo
significa “por” o “con”, es posible traducir la sentencia como, “Oro para que
vuestro amor abunde por medio del conocimiento”. La versión de God’s Word dice,
“Oro para que vuestro amor os mantenga en crecimiento por causa de vuestro
conocimiento y discernimiento”. En cualquier caso, cualquier traducción o
explicación de este versículo que separe el amor y el conocimiento estaría equivocada.
La
palabra “epignósis”, traducida como “conocimiento”, es utilizada veinte
veces en el Brit Jadashah. Muchos estudiosos anti-intelectuales han intentado suavizar
o distorsionar su significado e implicación, ya que la palabra aparece aquí en
estrecha conexión con el amor; sin embargo, la palabra epignósis siempre se
refiere al conocimiento intelectual acerca de las cosas de Dios, una
“comprensión mental de una verdad espiritual”, “conocimiento doctrinal” y “conocimiento
de la Palabra”. Por lo tanto, el estudio de las Escrituras, las prédicas, la
lectura de libros, y las discusiones teológicas, todos tienen una relación directa
con el crecimiento en amor y obediencia.
Es
verdad que si alguien tiene conocimiento y no tiene amor, entonces en verdad no
es nada (1ª Corintios 13:2). Sin embargo, muchos de los que enfatizan esto no
conocen la definición bíblica de amor, así que lo que ellos entienden es que tú
debes tener fervor emocional en adición al conocimiento de la Palabra. Pero la
Biblia no enseña esto. Además, su “remedio” es que tú tienes que considerar al
amor (falsamente definido por ellos como sentimiento) como superior al
conocimiento. Pero también esto es falso.
Más
bien, puesto que el amor es la obediencia a los mandamientos de Dios en todas
tus relaciones, sea con Dios o con otras personas, tener conocimiento sin amor
significa que tú no obedeces lo que tú sabes que Dios exige de ti.
Además,
el amor no es superior al conocimiento, tal como tu obediencia a los
mandamientos de Dios no es superior a tu conocimiento de los mandamientos de
Dios, ya que la obediencia a los mandamientos de Dios no es aún posible sin el
conocimiento de los mandamientos de Dios. Tú debes conocer primero estos
mandamientos antes de que tú puedas conscientemente obedecerlos y
deliberadamente ordenar tu vida por ellos. El estudio de la Palabra hace
posible el amor.
Yeshúa
concluye su Mensaje del Monte diciendo que debemos oír sus palabras y ponerlas
por obra (Mateo 7:24-27). Si nosotros no escuchamos primero sus palabras,
entonces no hay nada que podamos poner por obra.
Andar
en un tipo de “amor” que no tiene un previo conocimiento de los mandamientos y
preceptos de Dios es en realidad practicar una moralidad pecaminosa y
arbitraria. Por lo tanto, para andar en el amor bíblico tú debes tener
conocimiento de la Palabra; de otro modo, tú sólo estarás engañándote a ti
mismo al pensar que andas en amor, y que Dios te aprueba más que a aquellos que
son diligentes estudiantes de la Palabra. Si tú te niegas a estudiar la Palabra,
ya has mostrado que no amas a Dios.
Muchos
utilizan equivocadamente 1ª Corintios 8:1, que dice, “El conocimiento envanece”.
Sacando esto fuera de contexto e ignorando otros versículos importantes, ellos
han usado este pasaje para hacer falsos contrastes entre el conocimiento y el
amor, y así atacar el conocimiento de la Palabra. Sin embargo, el versículo 1
completo dice, “Ahora en cuanto a la comida sacrificada a los ídolos: nosotros
sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero el amor
edifica”.
Parafraseando,
Pablo está diciendo que todos nosotros sabemos algo en cuanto a cómo considerar
el alimento sacrificado a los ídolos, pero si tú no estás obedeciendo los
preceptos de Dios en tu relación con otros (esto es, andar en amor), entonces
en lugar de hacer algo constructivo con este conocimiento, sólo te hace pensar
que eres superior a los otros.
Es
decir, el conocimiento sin obediencia puede hacerte vano, pero el conocimiento
con obediencia instruirá y edificará a la iglesia. Por otro lado, hay personas
que, por su falta de conocimiento, tienen una definición no bíblica del amor. Y
es precisamente por andar en este tipo de amor no bíblico que piensan que son
superiores a aquellos que tienen conocimiento de la Palabra. Así que hay
quienes tienen conocimiento bíblico pero se niegan a obedecerlo (es decir,
andar en amor), y luego hay quienes piensan que andan en amor, pero se niegan a
desarrollar un conocimiento bíblico. El primer grupo trae condenación sobre sí
mismo, puesto que ellos desobedecen lo que saben en cuanto a los mandamientos
de Dios, y el segundo grupo no tiene ni conocimiento ni amor, y está
completamente en la oscuridad. Dios desaprueba ambos tipos de personas.
En
cualquier caso, Pablo tiene la más alta consideración por el conocimiento de la
Palabra y su relación con la vida y el ministerio. Por ejemplo, en respuesta a
una crítica en cuanto a su habilidad para hablar, él escribe, “Puedo ser tosco
al hablar, pero yo tengo conocimiento” (2ª Corintios 11:6). Él no dice, “Pero
yo tengo amor”. El conocimiento de la Palabra es la base para la vida, el
ministerio, y el amor. Fallar en entender y aceptar esto resultará en una vida piadosa
desfigurada y estropeada, si aún pudiera llamársele piadosa.
Pablo
ora para que el amor de los filipenses abunde “en conocimiento”, pero él dice
que este amor debería también crecer en “discernimiento o profundidad de
percepción”. La palabra “aísdsesis” traducida como
“profundidad de percepción” puede significar “percepción”, “discriminación”, o
“discernimiento”. Pablo se está refiriendo a la facultad que capacita a una
persona para discriminar entre lo correcto y lo incorrecto, lo bueno y lo malo,
y tomar decisiones morales.
Filipenses
1:10 proporciona el contexto que confirma este modo de entenderlo: “… de modo
que ustedes puedan ser capaces de discernir lo que es mejor y puedan ser puros
e irreprensibles hasta el día del Mesías”. Es la habilidad para hacer sanos
juicios morales que permiten al creyente permanecer “puro e irreprensible”.
Dado este contexto, “todo discernimiento” sería una mejor traducción.
Así
Pablo está orando para que su amor crezca en el conocimiento de la Palabra y en
discernimiento moral. La idea contemporánea del amor a menudo se suma a la
aceptación indiscriminada y sin discernimiento de la desobediencia. Sin
embargo, el amor bíblico se refiere a la obediencia de los mandamientos de Dios
en todas nuestras relaciones, caracterizado por una discriminación moral. El
amor bíblico es discernimiento en el sentido que hace juicios morales en cuanto
a las personas, y luego hace algo en relación a ello (1ª Corintios 5:3-5).
Yeshúa
nunca habló contra este tipo de discernimiento o juicio moral; más bien Él
habló sólo contra los juicios hipócritas y no bíblicos. Él estaba contra
aquellos que juzgan a otros pero se niegan a juzgarse a sí mismos con el mismo criterio,
y Él estaba contra aquellos que usan criterios de juicio no bíblicos, tales
como la tradición humana. Por ejemplo, Él dice, “Hipócrita, primero quita la viga
de tu propio ojo, y entonces verás claramente para remover la paja del ojo de
tu hermano” (Mateo 7:5). Él nunca dijo que tú no deberías “remover la paja del
ojo de tu hermano”, sino que tú deberías “primero quitar la viga de tu propio
ojo”. Esto habla contra la hipocresía y no se opone a hacer juicios morales.
Lo
mismo es verdad con Pablo. En Romanos 2, él escribe que aquellos que juzgan a
otros pero que hacen las mismas cosas, no escaparán al juicio de Dios. Su
intención es demostrar el hecho de que cada uno de nosotros es pecador, y tiene
la misma necesidad de salvación por la gracia soberana de Dios. Por ejemplo,
los judíos podían juzgar a los gentiles como pecadores debido a que ellos infringían
la Torah, pero los mismos judíos también infringían la Torah (Romanos 2:23);
por lo tanto, los judíos no debían pensar que ellos serían exentos de juicio
sólo porque eran judíos. Pablo no dice que sus juicios eran falsos, sino hipócritas
-él nunca dijo que la infracción a la Torah fuese aceptable. De hecho, él
agrega, “Ahora nosotros sabemos que el juicio de Dios contra los que hacen
tales cosas está basado en la verdad” (Romanos 2.2).
Una
vez un adúltero me dijo, “¡Así que yo soy un pecador! Pero se supone que tú
amas a los pecadores, y se supone que tú me ames”. Sin embargo, él se refirió a
sí mismo como un “pecador” sólo porque así es como yo lo llamaría, él nunca
pensó en eso como una admisión de que su adulterio era malo. Él era ciertamente
diferente al hombre en Lucas 18:13, que dice en humilde arrepentimiento, “Dios,
ten misericordia de mí, pecador”. Y al decir que se suponía que yo tenía que
“amarle”, él pretendía que yo en realidad acepte su adulterio. Le detuve
diciéndole que estaba equivocado.
Este
hombre estaba usando términos piadosos para manipularme y silenciarme. Yo percibí
el engaño y lo expuse, pero su estrategia también obra frecuentemente con creyentes
que tratan de traer pecadores al arrepentimiento. Nuevamente debemos culpar de
esto a una ignorancia de la Palabra, ya que estos creyentes no serían fácilmente
confundidos, sino que serían más bien inmunes a la manipulación si ellos
entendiesen lo que significan estas palabras bíblicas.
La
próxima vez que alguien te exija que le ames, piensa lo que él pretende exactamente
con esto, y lo que él está diciendo que tú deberías hacer exactamente. Si lo
que él está diciendo no es bíblico, no estás obligado a hacerlo. Él sabe que tú
te sometes a la autoridad bíblica, y está tratando de usar esa autoridad para
manipularte falseando esa autoridad para ti.
No
te dejes engañar – en el momento apropiado, el amor bíblico valientemente
confronta a las personas con sus transgresiones, y los reprende marcadamente
por sus herejías (Proverbios 27:5; Tito 1:13). No se trata de conseguir algo de
autosatisfacción menospreciando a los demás, sino que se trata de despertarlos
y restaurarlos. Ya sea de manera suave o dura, la confrontación es el medio
bíblico por el cual Dios a veces concede soberanamente arrepentimiento a los
pecadores.
Por
obtener el conocimiento de la Palabra que hace posible el amor, y por crecer en
el discernimiento moral que permite a este amor discriminar entre lo bueno y lo
malo, el creyente es preservado “puro y sin mancha” ante Dios. “Saber y
discernir son así conceptos básicos para vivir la vida de hijo de Dios, y en
especial para la exigencia del amor”.
Mientras
que Dios salvó al creyente cuando era pobre en espíritu, ahora ha llegado a ser
rico en fe, y “lleno con el fruto de justicia” (Filipenses 1:11). Sin embargo,
todas estas bendiciones vienen “a través de Yeshúa.” Es decir, los creyentes
sólo pueden ser “puros y sin mancha” delante de Dios, no por sus propios méritos y
esfuerzos, sino por medio de Yeshúa solamente. Y todo esto es para el fin
último de “la gloria y alabanza de Dios”.
El amor al enemigo
Mateo
5:43-47 dice, “Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu
enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os
maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y
os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que
hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e
injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen
también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente,
¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?“.
El
mandamiento del amor no es una idea revolucionaria del Brit Jadashah, ya que
este ha sido mencionado en la Torah desde el principio. A pesar de ser un
mandamiento muchos lo distorsionan y lo desobedecen. Yeshúa vino a reafirmar
este mandamiento, y llamó a su pueblo a obedecerlo verdaderamente.
Específicamente,
Yeshúa está haciendo alusión a la interpretación judía (de la religión judía o
judaísmo) y a la aplicación de Levítico 19:18, donde dice: ”No te vengarás, ni
guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti
mismo”. El versículo se refiere en realidad a “uno de los tuyos”, pero no
establece el mandamiento “odiarás a tu enemigo”.
En
una ocasión, “un perito en la ley” (Lucas 10:27), que estaba preocupado por
“justificarse" (v. 29), prueba a Yeshúa con esta pregunta. Yeshúa responde con
lo que ahora llamamos la parábola del buen samaritano, que muestra que el
prójimo no es sólo alguien que está dentro de nuestro pequeño y exclusivo grupo, sino que puede ser alguien
que nunca conocimos en la vida y que
necesita nuestra ayuda y compasión, incluso alguien que por lo general
consideramos nuestro enemigo (v. 33).
De
hecho, parece que Yeshúa revierte la pregunta y dice en efecto: “En lugar de
enfocar tanta atención sobre la definición de ‘prójimo’, con la intención
perversa de limitar el alcance del amor, Él pregunta ¿por qué tú no eres el
prójimo de alguien que esté en necesidad?”(ver36).
Contra
el mal uso frecuente de esta ley, Yeshúa declara: “Pero yo os digo: Amad a vuestros
enemigos “(Mateo 5:44). Hoy en día, tanto creyentes como incrédulos tienen un
concepto tan distorsionado y no bíblico del amor que, para que este mandamiento
sea claro, debemos especificar el significado bíblico del amor.
Algunos
teólogos y comentaristas coinciden en que el amor ordenado en las Escrituras es
una benevolencia volitiva, no emocional, que resulta en palabras edificantes y
acciones auxiliadoras para las personas. Sin embargo, la mayoría quiere incluir un elemento
emocional con el concepto bíblico del amor.
La
Definición bíblica real de amor, esto es, el amor que la Biblia nos manda a
tener, se define por obediencia a la Torah en todas nuestras relaciones (Romanos
13:9-10) – y eso incluye los mandamientos relacionados tanto a la mente como al
cuerpo.
Así,
aunque la palabra puede prohibir ciertas emociones negativas, como dominar
nuestra ira (Mateo 5:22), el amor que ordena no es principalmente una emoción
positiva en un sentido romántico, este es ante todo una voluntad benevolente
que resulta en la acción práctica. POR LO TANTO, EL AMOR BÍBLICO PUEDE SER
SINCERO Y BENEVOLENTE SIN SER NECESARIAMENTE EMOCIONAL.
En
el mismo pasaje que estamos considerando ahora, Yeshúa parece afirmar ese
entendimiento de amor cuando cita el ejemplo del Padre para ilustrar su punto,
diciendo: “Él hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e
injustos “(Mateo 5:45). Es decir, el padre no necesariamente tiene que sentir
cierta emoción por los malvados, pero es el tipo específico de “amor” sobre el
cual Yeshúa está hablando demostrado por benevolencia practica del Padre, tanto
para los malos como para los buenos, tal como para darles el sol y la lluvia.
Aquí
hay otro ejemplo en el que el contexto determina el significado de la palabra. Yeshúa
no está hablando de un amor que salva, más bien Él se refiere a un amor que
no necesariamente incluye un beneficio espiritual. Se trata
de un amor que se traduce en beneficios puramente prácticos. Por lo tanto, Él
se refiere a una benevolencia general que Dios usa para con todas sus criaturas
– tanto malas como buenas – no al amor específico que resulta en salvación, que
Él muestra solamente para sus escogidos
o electos. Cuando se trata de este segundo tipo de amor -un tipo de amor
salvífico – Dios dice: “A Jacob amé, más a Esaú aborrecí” (Romanos 9:13).
Es
ese tipo de amor práctico que debemos mostrar para con todos los seres humanos,
de modo que en un pasaje paralelo, Yeshúa dice: ”Pero a vosotros los que oís, os
digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; Bendecid a
los que os maldicen, y orad por los que os calumnian”. (Lucas 6:27-28). Este
tipo de amor se ofrece a los malos y buenos, pero al decir esto, también
estamos diciendo que ese amor no oculta las diferencias teológicas entre creyentes
e incrédulos, buenos y malos, justos e injustos (v. 5). Este amor no demanda de
ninguna manera que pensemos que los incrédulos sean mejores de lo que realmente
son, porque en verdad son injustos y malos, sólo exige que les ofrezcamos el
mismo tipo de benevolencia práctica que ofrecemos a los justos y buenos. Sin
embargo, parece que deliberadamente debemos preferir a los creyentes sobre todo
cuando tenemos que elegir entre los dos: “por tanto en cuanto tengamos la
oportunidad, hagamos el bien a todos, especialmente a la familia de la fe”
(Gálatas 6:10).
Una
vez más, lo que Yeshúa enseña aquí no es totalmente nuevo. Es un error pensar que
el Antiguo Testamento, demande que amemos sólo dentro de nuestro círculo íntimo y que Yeshúa,
esté ahora expandiendo este mandamiento para incluir a los de fuera. Por el
contrario, Yeshúa está reafirmando lo que
la Torah había enseñado desde el principio. La Torah nunca limita la práctica
del amor sólo al círculo íntimo de uno, pero en el mismo capítulo donde dice:
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18), También dice: ”Cuando el extranjero morare
con vosotros en vuestra tierra, no le oprimiréis. Como a un natural de vosotros
tendréis al extranjero que more entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo;
porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto. “(v. 33-34)
Además,
la Torah expresamente ordena el amor, o benevolencia práctica, incluso para el
enemigo de uno: ”si encontrares el buey de tu enemigo o su asno extraviado,
vuelve a llevárselo. Si vieres el asno del que te aborrece caído debajo de su
carga, ¿le dejarás sin ayuda? Antes bien le ayudarás a levantarlo”. (Éxodo
23:4-5).
"Cuando cayere tu enemigo, no te regociges, y cuando tropezare, no se alegre tu corazón". (Proverbios 24:17).
“Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer, y si tiene sed, dale de beber”. (Proverbios 25:21).
"Cuando cayere tu enemigo, no te regociges, y cuando tropezare, no se alegre tu corazón". (Proverbios 24:17).
“Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer, y si tiene sed, dale de beber”. (Proverbios 25:21).
Pablo
se hace eco de esta enseñanza en Romanos 12:20, y escribe: “Así que, si tu
enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber”. Pero
cuando se trata de cosas espirituales, Pablo no se compromete con el incrédulo en el nombre del “amor”, sino que antes mismo los maldice, diciendo: ”El
que no amare al Señor Yeshúa, sea anatema” (1ª Corintios 16:22). Tener una
comprensión clara de lo que significa amar a nuestros enemigos promoverá una
obediencia más precisa, y también evitará que los incrédulos nos manipulen,
haciendo apelaciones ilegítimas a este mandamiento bíblico, como frecuentemente
lo hacen.
Fuentes:
Vincent Cheung. 2014. Comentario sobre Filipenses. Páginas 27-28. Extraído de http://cheungyclarkenespanol.wordpress.com/2014/01/05/definicion-biblica-de-amor/Vincent Cheung. 2003. Commentary on Philippians. Pages 27-28. USA. http://www.vincentcheung.com/books/philippians.pdf
Vincent Cheung. 2014. El amor. Extraído y traducido de El Sermón de la Montaña. Páginas 93-96. http://cheungyclarkenespanol.wordpress.com/2014/02/13/1282/
miércoles, 29 de enero de 2014
El origen de la fiesta de cumpleaños
¿Cuál es el origen de la fiesta de cumpleaños?
La celebración del cumpleaños es un ritual pagano de "protección" con más de 3.500 años de antigüedad. Sumerios, egipcios, babilonios, persas, griegos, romanos, etc. la practicaban.
En Egipto, los faraones organizaban grandiosas fiestas para celebrar el día de su cumpleaños. Los aniversarios del nacimiento, eran registrados y celebrados por la realeza masculina. Las fiestas de cumpleaños se desconocían entre las clases bajas, y entre todas las mujeres, excepto la reina. De dos fiestas de cumpleaños de mujeres tenemos constancia. Cleopatra II, que se casó con su hermano Tolomeo y tuvo un hijo de él, recibió de su marido un macabro regalo de cumpleaños: los restos de su hijo asesinado y descuartizado. Plutarco nos relata cómo Cleopatra IV, organizó una fastuosa fiesta de cumpleaños para su amante Marco Antonio, en la que incluso los invitados quedaron colmados de regalos.
En Grecia, Los hombres ricos se asociaban en clubs de cumpleaños, exclusivamente de hombres, que compartían sus cumpleaños. Los griegos creían que toda persona tenía un espíritu protector, daemon, que estaba presente el día de su nacimiento y que cuidaba de ella durante toda su vida. Este espíritu tenía una relación mística con el dios que regia el día de su nacimiento. El escritor Filocoro nos narra que los adoradores de Artemisa, diosa de la Luna y de la caza, celebraban la fiesta de cumpleaños de la diosa el sexto día de cada mes, preparando una gran tarta a base de miel y harina. Muchos datos sugieren que el pastel de Artemisa estaba adornado con velas encendidas, el fuego ritual, las velas representaban la luz lunar, la irradiación de la diosa hacia la Tierra.
Las fiestas de cumpleaños de las deidades griegas se celebraban con carácter mensual, por lo que cada dios era festejado con doce fiestas de cumpleaños al año. Los griegos denominaban a estos festejos dedicados a los varones vivos Genetblia, y a las celebraciones anuales dedicadas a los varones fallecidos Genesia. Las fiestas de cumpleaños de las mujeres y de los niños se consideraban indignas de celebrarse, solo se celebraba la fiesta del cabeza de familia con un banquete.
Los romanos asimilaron esta idea, e instauraron la costumbre de considerar el cumpleaños de los personajes más importantes como festividades nacionales. Posteriormente fue una práctica común de los Emperadores y las elites masculina y femenina.
En el año 44 d.C., el Senado Romano aprobó una ley por la que el aniversario del asesinato de César se convertía en festividad anual, realzada por un desfile público, una sesión especial de circo, combates de gladiadores, un banquete vespertino y la representación de una obra teatral.
Con el Cristianismo esta práctica cesó; y fueron los días de la muerte de los santos los celebrados y los que se convirtieron en sus festividades. En el año 245, se trató de fijar la fecha exacta del nacimiento de Cristo, posteriormente el Emperador Aureliano ordenó que se celebrase el cumpleaños el 6 de enero. Pero fue en el siglo IV bajo el mandato del Papa Julius I cuando la Iglesia celebró el nacimiento de Cristo, "Natalis Solis Invicti", el 25 de diciembre (el día del nacimiento de Tamuz, el dios sol) dando origen a la actual Navidad.
Con el paso de los años, estas celebraciones, dieron origen a nuestra tarta de cumpleaños, las velas y sus deseos, los regalos, el hada madrina, el santo protector.....
Fuente:
miércoles, 17 de abril de 2013
La Torah y el Reino
Prédica grabada en Sasaima, municipio de Cundinamarca, Colombia. 2010
Cuantas veces hemos escuchado a pastores de iglesias evangélicas decir "Jamás guardaré el shabat, eso era para los judíos, ya Yeshúa nos libró del yugo de la Torah".
También obispos y ministros que predican en contra de la Torah de Yahweh dicen a menudo que "Yeshúa puso fin a la Torah pues Él es el fin de la Torah, si Él nos quitó ese yugo, ¿cómo es que alguien desearía volver a colocárselo?".
Aún otros ministerios afirman que los únicos mandamientos vigentes son los que Yeshúa reformuló, si Él no los reformuló o no son mencionados, de nuevo, en el "Nuevo Testamento" (como una eventual garantía de "validación") es que entonces no tienen validez.
Finalmente Gino Iafrancesco habla en esta prédica sobre la Torah y el Reino, respondiendo a los cuestionamientos del antinomianismo protestante y explicando de manera clara y sencilla cómo los conceptos sobre la Torah (la Ley) y la Gracia son complementarios y no contradictorios.
Cuantas veces hemos escuchado a pastores de iglesias evangélicas decir "Jamás guardaré el shabat, eso era para los judíos, ya Yeshúa nos libró del yugo de la Torah".
También obispos y ministros que predican en contra de la Torah de Yahweh dicen a menudo que "Yeshúa puso fin a la Torah pues Él es el fin de la Torah, si Él nos quitó ese yugo, ¿cómo es que alguien desearía volver a colocárselo?".
Aún otros ministerios afirman que los únicos mandamientos vigentes son los que Yeshúa reformuló, si Él no los reformuló o no son mencionados, de nuevo, en el "Nuevo Testamento" (como una eventual garantía de "validación") es que entonces no tienen validez.
Finalmente Gino Iafrancesco habla en esta prédica sobre la Torah y el Reino, respondiendo a los cuestionamientos del antinomianismo protestante y explicando de manera clara y sencilla cómo los conceptos sobre la Torah (la Ley) y la Gracia son complementarios y no contradictorios.
sábado, 19 de enero de 2013
Las Setenta Semanas de Daniel 9
Gráfico que muestra el cumplimiento profético de las setenta semanas profetizadas por Daniel hasta el Mesías Príncipe.
Bajar en formato PDF: Setenta Semanas de Daniel 9
Fecha del Nacimiento y Bautismo de Yeshúa el Mesías
¿CUÁNDO NACIÓ YESHÚA EL MESÍAS?
Por
Fred R. Coulter
La fecha del nacimiento de Yeshúa el Mesías ha sido una tópica de controversia por siglos. Varios teorías intentando de establecer el año de Su nacimiento ponen una fecha desde 6 a.C. hasta 1 d.C. Con respecto la temporada del año, la mayoría creen que Él nació en el invierno. Algunos creen que Él nació en la primavera, mientras otros aseguran que nació en el otoño. Aún otros admiten que no saben y que verdaderamente no importa. Mientras algunos teólogos declaran que no es posible saber cuándo Yeshúa nació, ellos aceptan diciembre 25 como el día de celebrar Su nacimiento. Ellos argumentan que la fecha o la temporada no es tan importante como acordarse del acontecimiento.
Aunque una abundancia de evidencia Bíblica e histórica demuestra que la fecha tradicional para el nacimiento de Yeshúa el Mesías está en error, la mayoría de los que profesan ser cristianos todavía observan diciembre 25 como Su cumpleaños. Pocos se dan cuenta de que las explicaciones y teorías generalmente aceptadas sobre cuando Yeshúa nació están basadas en tradiciones antiguas de origen pagana que existían antes del nacimiento de Yeshúa el Mesías por miles de años. Estas costumbres antiguas de orígenes paganos entraron en las iglesias cristianas muchos siglos atrás y ahora son vistas como una parte esencial de la adoración cristiana. La mayoría de las iglesias de hoy le piden a sus miembros que participen en las costumbres populares de la temporada de Navidad.
Mientras supuestamente respetando el nacimiento de Yeshúa el Mesías, la observancia tradicional de la Navidad actualmente es una distorsión de la historia Bíblica de Su nacimiento e ignora el propósito revelado de Su venida a la tierra en la carne. Ese acontecimiento, en verdad, es la fundación del verdadero Cristianismo. El nacimiento de Yeshúa el Mesías cumplió un gran número de profecías que están registradas en el Antiguo Testamento. Un entendimiento correcto de las circunstancias verdaderas de Su nacimiento nos puede dar un entendimiento más profundo sobre el significado de Su vida y el propósito de Su venida.
Los hechos Bíblicos e históricos sobre el nacimiento de Yeshúa el Mesías están disponibles para todos los que desean examinarlos. La evidencia claramente revela el año, temporada y el día aproximado del nacimiento de Yeshúa el Mesías. En esta publicación, haremos un estudio profundo de estos hechos Bíblicos e históricos. Empezaremos examinando los acontecimientos mayores relacionados al nacimiento de Yeshúa que están registrados en el Nuevo Testamento y son reconocidos por la historia secular. También vamos a establecer su orden cronológica correcta con ayuda de los calendarios Hebreo y Romano. Mientras continuamos nuestro estudio, vamos a ver que estos datos Bíblicos e históricos nos dan un tiempo fijo por el cual podemos determinar la verdadera fecha del nacimiento de Yeshúa el Mesías.
YESHÚA NACE DURANTE EL REINADO DE HERODES EL GRANDE
El Evangelio de Mateo registra que el nacimiento de Yeshúa el Mesías ocurrió durante el reinado de Herodes el Grande. Cuando Herodes oyó que el rey de los Judíos del cual las profecías hablaban había nacido, el temió que los Judíos empezarían una rebelión contra su dominio. “Cuando Yeshúa nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿dónde está el rey de los Judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey se turbó, y toda Jerusalén con él.” (Mateo 2:1-3).
Deseando matar al rey infante, Herodes mandó a buscar los escribas y los principales sacerdotes a Jerusalén para preguntarles adonde el Mesías iba nacer, de acuerdo a las profecías del Antiguo Testamento. Una vez que supo que estaba profetizado que el Mesías nazca en Belén, Herodes mandó a los magos que regresaran para informarle cuando lo hubiesen encontrado a Él. Pero por la intervención de Dios por medio de Sus ángeles prohibió que Yeshúa fuese matado.
“Ellos [los magos], habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño. Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. “Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.
“Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino. Después que partieron ellos, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo. Y él despertando, tomó de noche al niño y su madre, y se fue a Egipto: y estuvo allá hasta la muerte de Herodes...” (Mateo.2: 12-15).
Este acontecimiento en el libro de Mateo indica que Herodes murió no mucho tiempo después que Yeshúa fue llevado a Egipto. Después de la muerte de Herodes, José trajo a Yeshúa y a María de Egipto a Nazaret en la región de Galilea. “Pero después de muerto Herodes, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José en Egipto, diciendo: Levántate, toma al niño y a su madre, y vete a la tierra de Israel, porque han muerto los que procuraban la muerte del niño.
“Entonces él se levantó, y tomó al niño y a su madre, y vino a tierra de Israel. Pero oyendo que Arquelao reinaba en Judea en lugar de Herodes su padre, tuvo temor de ir allá; pero avisado por revelación en sueños, se fue a la región de Galilea, y vino y habitó en la ciudad que se llama Nazaret”(Mateo 2:21-23).
Esta evidencia Bíblica ofrece prueba definitiva de que el nacimiento de Yeshúa ocurrió poco tiempo antes de la muerte de Herodes. A través de las escrituras históricas de Flavius Josefo, podemos determinar precisamente cuando Herodes reinaba y cuando él murió. Josefo revela el año específico que Herodes fue coronado rey en Roma: “... así entonces recibió el reino este hombre, habiéndolo adquirido en la Olimpiada número ciento-ochenta y cuatro, cuando Caio Domitio Calvinio era el cónsul la segunda vez y Caio Asinio Polio [la primera vez] (Josefo, Antigüedades de los Judíos, 14:14:5).
Una Olimpiada duraba cuatro años y era contada de Julio a Julio. La Olimpiada numero 184 ocurrió en Julio 44 a.C. hasta 40 a.C. Evidencia de este periodo demuestra que Calvinio y Polio eran cónsules en el año 714 AUC, el año 40 a.C. (AUC significa desde el día que Roma fue fundada). (Finegan, Manual de Cronología Bíblica, p. 96). De esta manera sabemos que Herodes se hizo rey el 40 a.C. Mientras la Olimpiada se contaba de Julio a Julio, el año calendario para los cónsules era contado de Enero a Enero. Entonces como la Olimpiada numero 184 terminó en Junio 30, 40 a.C., y los cónsules no tomaron poder hasta Enero 1 de ese año, sabemos que Herodes fue hecho rey en algún momento durante el período de seis meses desde Enero hasta Junio del año 40 a.C.
Aunque Herodes fue coronado en Roma en el año 40 a.C., tres años pasaron antes que él conquistara a Jerusalén y empezara a reinar en esa ciudad. Josefo dice, “Cuando el rigor del invierno terminó, Herodes removió su ejército, y se acercó a Jerusalén e hizo su campamento cerca de la ciudad. Esto era su tercer año desde que él fue hecho rey en Roma...” (Antigüedades de los Judíos 14:15:14).
Mientras Herodes lanzó su ataque en la primavera, no fue hasta el verano de ese mismo año que él pudo conquistar la ciudad de Jerusalén. Josefo revela la fecha específica de este acontecimiento: “... porque era un verano.... esta destrucción le ocurrió a la ciudad de Jerusalén cuando Marco Agripa y Canninio Galos eran cónsul de Roma, en la Olimpiada número 185, en el tercer mes, durante el solemne ayuno...” (Antigüedades de los Judíos 14:16:2,4).
La Olimpiada número 185 duraba desde Julio, 40 a.C. hasta Julio, 36 a.C., y Agripa y Galos eran cónsules en 717 AUC, que era el año 37 a.C. El ayuno del tercer mes del cuál Josefo se refiere era el 23 de Sivan, según el calendario Hebreo, que era el 22 de Junio del calendario Romano. Herodes ya había terminado su conquista de Jerusalén en el año 37 a.C. y empezó a reinar como rey en Jerusalén durante ese tiempo.
Josefo nos da evidencia adicional sobre el reinado de Herodes que nos permite determinar el tiempo de su muerte: “... él [Herodes] murió... habiendo reinado desde que él procuró que Antigono fuera asesinado, treinta y cuatro años; pero desde que él había sido declarado rey por los Romanos, treinta y siete” (Antigüedades de los Judíos 17:8:1).
Conectando la muerte de Antigono con la conquista de Herodes sobre Jerusalén en 37 a.C., Josefo confirma que Herodes no reinó en Jerusalén hasta tres años después de su coronación en Roma. Por lo tanto, hay dos métodos de contar el reinado de Herodes el Grande--el método Judío, que cuenta treinta y cuatro años desde 37 a.C., y el método Romano, que cuenta 37 años desde el año 40 a.C. Ya que el primer año de su reinado es incluido en la cuenta, ambos métodos de contar llegan al año 4 a.C. como el fin del reinado de Herodes. Esta fecha es decisivamente establecida por los records de la historia como el año que Herodes murió.
El informe detallado de Josefo sobre la muerte de Herodes nos permite saber el tiempo del año. Josefo registra que Herodes murió después de un eclipse lunar pero antes de la Pascua. Los eclipses lunares que ocurrieron durante este período de historia han sido calculados en el libro Eclipses Solares y Lunares del Antiguo Medio Oriente por M. Kudler y E. Mickler (publicado por Neukirchen-Bluyn: Verlas Buston & Berker Kevelaer, 1971).
Aquí está una lista de estos eclipses lunares:
7 a.C.- Ningún eclipse
6 a.C.- Ningún eclipse
5 a.C.- Eclipse total, Marzo 23 a las 8:30 PM
5 a.C.- Eclipse total, Septiembre 15 a las 10:30 PM
4 a.C.- Eclipse parcial, Marzo 13 a las 2:20 AM
3 a.C.- Ningún eclipse
2 a.C.- Ningún eclipse
El primer eclipse lunar durante este período de la historia fue un eclipse total en Marzo 23 el año 5 a.C.. En este año, la Pascua fue observada por los Judíos en Marzo 22, cual era el mes Nisan 15 según el calendario Hebreo. Ya que este eclipse ocurrió después de la Pascua no antes, este no era el eclipse al que Josefo se refiere en unión con la muerte de Herodes.
El segundo eclipse total de la luna ocurrió en Septiembre 15, 5 a.C., que era un día significativo. Según el calendario Hebreo, Septiembre 15 era el día 14 de Tishri (el séptimo mes). La luna estaba totalmente en eclipse a las 10:30 p.m. esa noche, que era el principio del día 15 de Tishri, el primer día de las Fiestas de Tabernáculos. Relatando este período de la historia Judía, Josefo revela que este era el eclipse que ocurrió un poco antes de la muerte de Herodes. Esta evidencia de Josefo que demuestra los últimos meses del reinado de Herodes nos ayudará a establecer el tiempo del nacimiento de Yeshúa el Mesías.
REGISTROS HISTÓRICOS DE LA MUERTE DE HERODES REVELA EL AÑO DEL NACIMIENTO DEL MESÍAS
Josefo nos da un informe detallado de los acontecimientos cronológicos que tomaron lugar antes del eclipse de Septiembre, 5 a.C., hasta la muerte y entierro de Herodes. Estos acontecimientos son dados en una forma cronológica usando el calendario coordinado Hebreo/Romano en el fin de esta publicación. A los acontecimientos que no tienen fechas específicas de la historia les han sido dadas fechas aproximadas, basadas en la evidencia histórica disponible. Este calendario provee un buen entendimiento y nos da una perspectiva correcta de ese tiempo.
Josefo dice que antes del eclipse, Herodes mandó embajadores a Roma. Esta acción es calculada haber ocurrido durante la semana de Agosto 26, 5 a.C. En algún momento de la próxima semana, un grupo de fanáticos entraron al templo y destruyeron un ídolo de oro que Herodes había levantado sobre las puertas del templo. Herodes supo que Matías, el sumo sacerdote, había provocado que los fanáticos realizaran esta acción en la creencia errónea de que Herodes estaba muerto. Herodes castigó a Matías sacándolo de la posición de sumo sacerdote y quemándolo vivo, como Josefo nos cuenta. En sus escrituras, Josefo nos enseña que estos acontecimientos tomaron lugar en el otoño de ese año y hubo un eclipse lunar. Esto es lo que Josefo nos cuenta:
“...él [Herodes] negó a Matías el sumo sacerdote de su posición, y como resultado de esta acción, puso a Joazar, quien y era el hermano de la esposa de Matías, el sumo sacerdote en su lugar. Y ocurrió, que durante el tiempo que Matías era sumo sacerdote, se hizo otra persona sumo sacerdote por un día, el mismo día que cuando los Judíos observan el día del ayuno [el día de Expiación, el día 10 de Tishri, el séptimo mes] ‘el gran día de expiación.’ La ocasión era la siguiente: Matías el sumo sacerdote, en la noche antes del día en que el ayuno habría de ser celebrado, tuvo un sueño en cual tuvo una conversación [relaciones sexuales] con su esposa: y como no pudo hacer sus servicios por causa de ese sueño, José el hijo de Elemos, su pariente, lo asistió a él en ese oficio sagrado. Pero Herodes quitó a este Matías, de su posición de sumo sacerdote, y quemó el otro Matías, cual había provocado la sedición, con sus compañeros, vivos. En esa misma noche hubo un eclipse lunar” (Antigüedades de los Judíos 17:6:4).
Este eclipse evidentemente era un eclipse en el otoño, como ocurrió en Tishri, el séptimo mes del año, cual corresponde a Septiembre/Octubre en el calendario Romano. Como hemos visto en la lista de eclipses lunares hecha por Kudler y Mickler, hubo solamente un eclipse en el otoño durante ese período de historia. Este fue el eclipse de Septiembre 15, 5 a.C., en la noche que empezaba la Fiesta de los Tabernáculos--el 15 de Tishri.
Josefo registra el estado decaído de Herodes después del eclipse en el otoño y el estado de locura que precedió su muerte. Un tiempo poco antes de la Fiesta de los Tabernáculos, el “disturbio” de Herodes aumentó y él busco la ayuda de las aguas minerales en Callirrhoe, que estaba localizado un poco más allá del Río Jordán. Se estima que él fue a ese lugar cuando la semana se terminaba en Noviembre 4. No hay evidencia directa del tiempo que se quedó, pero como su funeral y entierro tomaron lugar después del invierno, él tuvo que haberse quedado aproximadamente 8 o 9 semanas. De ahí él se fue a Jericó, probablemente llegando antes de Enero 13. Josefo describe el estado mental deplorable de Herodes en ese tiempo: “... Y llegó de nuevo a Jericó, adonde él se puso de tan mal carácter, que lo llevó hacer todas las cosas como un loco; y pensaba que estaba cerca de su muerte, él planificó las siguientes ideas malignas” (Antigüedades de los Judíos 17:8:1).
Herodes mandó a los principales hombres de su gobierno que vinieran a Jericó, con la intención de matarlos después de su muerte. Se estima que estos hombres llegaron a Jericó entre Enero 20 hasta el 27. Unos pocos días después, Herodes recibió cartas de los embajadores de Roma. Mientras las noticias eran buenas y parecieron reanimarlo, él intentó suicidarse. Él no logró su intento de suicidio, porque fue impedido por Achiabo. En su furia, mandó que su hijo Antipater fuera asesinado, y después él mismo murió cinco días después. Josefo registra, “Cuando él había hecho estas cosas, él murió, el quinto día después de haber causado que Antipater fuera asesinado; habiendo reinado, desde que pidió que Antigono fuera asesinado, 34 años; pero desde que fue declarado rey por los Romanos 37" (Antigüedades de los Judíos 17:8:1).
Herodes murió 37 años después del tiempo de su coronación en Roma en la primavera de 40 a.C. basado en toda la evidencia disponible, la muerte de Herodes se estima haber ocurrido durante la semana que terminó en Febrero 17, 4 a.C.
Después de la muerte de Herodes, Arquelao siguió a Herodes como rey. Él cumplió con los deseos de Herodes para un período más largo de luto y un largo funeral antes de que fuera enterrado. El tiempo necesario para estas ceremonias era aproximadamente 25 días, no contando los días de Sábado. La cronología de estos acontecimientos es dado paso por paso en el calendario coordinado Hebreo/Romano en el fin de esta publicación. Como es ilustrado en este calendario, el cortejo fúnebre terminó su viaje cuando el cuerpo de Herodes llegó a Jerusalén en la semana terminando Marzo 24, 4 a.C., fue en ese tiempo que Arquelao empezó su gobierno en Jerusalén.
La evidencia registrada por Josefo claramente contradice la teoría mayormente aceptada que el eclipse de Marzo 13, 4 a.C., era el eclipse que ocurrió antes de la muerte de Herodes. Si Herodes hubiera muerto después de Marzo 13, el período de luto y el cortejo fúnebre no podría haber sido realizado antes de Marzo 24. Como Josefo demuestra, estas ceremonias largas empezaron muchas semanas antes del día de la Pascua, y terminaron con el entierro de Herodes en medio de las Fiestas de los Panes sin Levadura, que seguía a la Pascua. Para clarificar más el tiempo del entierro de Herodes, Josefo registra que en ese tiempo Arquelao realizó la matanza de más de 3,000 personas, las cuales estaban en la área del templo para celebrar las Fiesta de los Panes sin Levadura. Esta matanza ocurrió durante la semana que terminaba en Abril 14, 4 a.C., confirmando que el entierro de Herodes tomó lugar como dos meses después de su muerte.
Como hemos visto, el Evangelio de Mateo revela que Yeshúa nació antes de la muerte de Herodes. Después de Su nacimiento, Yeshúa fue llevado hacia Egipto y permaneció ahí por un periodo de tiempo hasta que Herodes murió. Como Mateo registró estos acontecimientos nos enseña que el nacimiento de Yeshúa ocurrió varios meses antes de la muerte de Herodes. Como la muerte de Herodes ocurrió muy temprano en el año 4 a.C.--aproximadamente en medio de Febrero--es evidente que Yeshúa nació durante algún tiempo en el año anterior. La muerte de Herodes nos indica que el nacimiento del Mesías ocurrió el año 5 a.C. El Evangelio de Lucas nos da evidencia adicional que nos permite saber el tiempo específico del año en el cual nació el Mesías.
EVIDENCIA BÍBLICA DE LA TEMPORADA EN LA CUAL NACIÓ YESHÚA EL MESÍAS
Según su informe del nacimiento de Yeshúa el Mesías, Lucas registra un acontecimiento histórico mayor que tomó lugar en ese tiempo. Lucas escribe, “Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. (Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria.) E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad.” (Lucas 2:1-3).
Este decreto de impuestos y censo por Augusto César fue hecho de acuerdo con la costumbre Judía, que requeriría que tales impuestos sean acumulados después de la cosecha del otoño (Vea Diccionario Bíblico de Unger, páginas 199-200). El récord de Lucas sobre estos impuestos revela que el nacimiento de Yeshúa tuvo lugar en el otoño de ese año. Cuando combinamos el registro de Lucas con la evidencia de la muerte de Herodes en Mateo, es evidente que Yeshúa nació en el otoño del año 5 a.C.
Lucas nos da evidencia adicional de que Yeshúa nació durante el tiempo de cosecha (que cae durante el otoño) por su registro que no había lugar para ellos en el mesón cuando José y María llegaron a Belén. La escasez de cuartos no fue solamente causada por el decreto de que estaban siendo empadronados sino también por causa de los días de las fiestas que seguían a la cosecha del otoño. Millares de personas estaban ya en la área de Jerusalén para observar las fiestas de la temporada del otoño. Belén estaba sumamente llena por causa de su proximidad de Jerusalén. Como no hubo lugar para ellos en el mesón, José y María fueron forzados a ir a un granero. Yeshúa nació ahí y fue acostado en un pesebre.
Lucas aclara que Yeshúa no nació en el mes de Diciembre registrando que los pastores estaban velando y guardando las vigilias de la noche sobre sus rebaños (Lucas 2:8). Los pastores en esa región de Palestina siempre traían sus rebaños fuera de los campos antes del principio del invierno. Los rebaños nunca eran dejados afuera para apacentar en los pastos durante los meses del invierno porque el clima frío impedía que la hierba creciera. Hay mucha más evidencia en comentarios Bíblicos para aquellos que desean estudiar más sobre estos puntos.
REGISTROS DEL MINISTERIO DE JUAN CONFIRMAN EL NACIMIENTO DEL MESÍAS EN EL OTOÑO DE 5 a.C.
En su registro del principio del ministerio de Juan el Bautista, Lucas hace una referencia histórica que nos ayuda a verificar la fecha del nacimiento de Yeshúa el Mesías. “En el año decimoquinto del imperio de Tiberio César... vino palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y él fue por toda la región contigua al Jordán, predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados” (Lucas 3:1-3).
Lucas nos dice que Juan el Bautista empezó su ministerio en el año decimoquinto de Tiberio César. Ha existido una disputa sobre el año del reinado de Tiberio, registrada por Lucas como el año decimoquinto porque los primeros dos años del reinado de Tiberio fueron juntos con Augusto. Por lo tanto, hay opiniones que conflictúan sibre si el registro Bíblico incluye el reinado compartido con Augusto o cuenta desde el principio de su propio reinado.
La disputa se soluciona cuando juntamos el registro de Lucas con otros registros Bíblicos e históricos de esa época. El reinado de Tiberio es firmemente establecido por los registros históricos de la muerte de Augusto César. Augusto César murió en Agosto 19 en el año que Sextos Apuleios y Sextos Pompeios eran cónsules. El año de la gobernación de los cónsules era 767 AUC, que era el año 14 d.C. Esta fecha es confirmada por el hecho de que Augusto murió a los 44 años, faltando 13 días, después de la batalla de Actium ( Dio Historia Romana, Loew Ed., Libro LVI:29-30, Vol. 7, págs. 65,69).
Josefo registra que la batalla de Actium tomó lugar durante la Olimpiada número 187 en el séptimo año del reinado de Herodes (Antigüedades de los Judíos, 15:5:1-2; Guerras de los Judíos 1:20:3). La Olimpiada número 187 cayó durante el período de cuatro años desde Julio 32 a.C. hasta Julio, 28 a.C. La batalla de Actium tuvo lugar durante el séptimo año de Herodes, que era durante Marzo, 31 a.C. hasta Marzo, 31 a.C. Contando hacia adelante 44 años, llegamos al año 14 d.C. como el año de la muerte de Augusto César.
Los registros del reinado de Augusto revelan que durante sus últimos años, “... el cónsul hizo que una ley fuera aprobada... que él [Tiberio] debería gobernar las provincias junto con Augusto y hacer censos con él” (Seutonious, Ed. J.C, Rolfe, LCL, Vol. 1, p.323).
Tiberio comenzó su reinado junto con Augusto en el año 12 d.C., dos años antes de la muerte de Augusto. Contando desde esta fecha, llegamos al año 26 d.C. como el año decimoquinto del reinado de Tiberio y el comienzo del ministerio de Juan el Bautista. Otras evidencias Bíblicas e históricas confirman que Juan el Bautista empezó su ministerio en la primavera del año 26 d.C. y que Yeshúa comenzó Su ministerio seis meses después en el otoño del año 26 d.C.
Mayor evidencia que soporta esto se encuentra en el evangelio de Juan, cual registra las palabras de los Judíos en el tiempo de la primera Pascua durante el ministerio del Mesías. Durante esa temporada de Pascua, los Judíos declararon que el templo había existido cuarenta y seis años (Juan 2:20). Podemos determinar el tiempo de esta Pascua, y el primer año del ministerio del Mesías, a través de contar desde el año que la construcción del templo comenzó.
Josefo registra que esta construcción del templo comenzó durante el año decimoctavo del reinado de Herodes. “Y ocurrió ahora que Herodes, en el año decimoctavo de su reinado [en Jerusalén, pero el año 21 desde su coronación en Roma]...empezó una gran obra, que él comenzaría a construir el templo de Dios” (Antigüedades de los Judíos, 15:11:1).
El año décimoctavo en el reinado de Herodes en Jerusalén, que era el primer año de la construcción del templo, era desde el verano del año 20 a.C. hasta el verano del año 19 a.C. Contando para adelante, el año cuarenta y seis desde la construcción del templo era en el verano 26 d.C. hasta el verano de 27 d.C. La única Pascua que ocurrió durante este período fue la Pascua del año 27 d.C. Entonces los récords históricos y Bíblicos ponen la primera Pascua del ministerio del Mesías en la primavera del año 27 d.C. Como Su ministerio comenzó en el otoño, podemos poner la fecha de Su comienzo en otoño del año 26 d.C.
Los records del Nuevo Testamento del reinado de Tiberio y la construcción del templo por Herodes claramente establecen el año 26 d.C. como el principio de los ministerios de ambos, de Juan y del Mesías. En adición a estos récords de los Evangelios, una profecía en el Antiguo Testamento en el libro de Daniel también soporta el año 26 d.C. como el principio del ministerio del Mesías en la tierra. Daniel recibió esta profecía del ángel Gabriel: “Sabe, pues, y entiende, que desde la salida del orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; [o sea, un total de 69 semanas]...” (Daniel 9:25).
Como definido por las Escrituras, un día de tiempo profético es un año en tiempo actual (Ez. 4:4-6; Nm. 14:34). Entonces el tiempo total desde el decreto de restaurar a Jerusalén hasta el ministerio del Mesías era 483 días proféticos (69 semanas X 7 días en una semana) o 483 años en tiempo actual.
El decreto de restaurar a Jerusalén fue ordenado a Esdras el sacerdote por el rey Artajerjes de Persia durante el séptimo año de su reinado. Esta evidencia es encontrada en el séptimo capítulo del libro de Esdras: “Y llegó [Esdras] a Jerusalén el mes quinto del año séptimo del rey....esta es la copia de la carta [decreto] que dio el rey Artajerjes al sacerdote Esdras, escriba versado en los mandamientos del Señor y en sus estatutos a Israel” (Esdras 7:,11).
Récords históricos de los Reyes de Persia nos permiten saber el año exacto que Atajerjes mandó su decreto. Estos récords revelan que Atajerjes comenzó su reinado en Diciembre, 465 a.C., después de la muerte de su padre Asuero. Porque no era un año completo, el año de la subida de un rey no era contado por los de Persia. Por eso es que el primer año completo de Artajerjes era contado desde 464 a.C. El séptimo año de Artajerjes, en cual el decreto fue dado, era el año calendario desde Marzo, 458 a.C. hasta Marzo 457 a.C. (Langer, Una Enciclopedia de la Historia del Mundo, p.17; Horn, Cronología de Esdras Siete páginas 101-103). Los 483 años de la profecía de las 69 semanas empezaban desde ese año hasta el año 26 d.C.
Así es como la fecha se calcula: tenemos que restar 483 años (69 X 7) del año 458 a.C. (el año en que el decreto fue mandado), llegamos al año 25 d.C. Tenemos que añadir un año para compensar por el año de cambio, que es numerado como ambos 1 a.C. y 1 d.C. El cálculo correcto nos da el año 26 d.C. Allí fue cuando Yeshúa el Mesías, empezó Su ministerio.
Sabiendo que Yeshúa empezó Su ministerio en el año 26 d.C. esto nos da una evidencia adicional para ayudarnos a verificar el año de su nacimiento. Lucas escribió que Yeshúa tenía como treinta años cuando Él fue bautizado en el comienzo de Su ministerio. “Yeshúa mismo al comenzar Su ministerio era como de treinta años...” (Lucas 3:23).
Cuando entendemos que Yeshúa tenía como treinta años en el otoño del año 26 d.C., es fácil determinar el año en el cual nació. A través de contar para atrás los números de años, llegamos al año 5 a.C. como el año de Su nacimiento. Esta fecha es firmemente establecida por los récords de la muerte de Herodes en el Evangelio de Mateo, y es confirmado por récords adicionales en el Evangelio de Juan y Lucas.
EL NACIMIENTO DE JUAN EL BAUTISTA LA CLAVE PARA EL DÍA DEL NACIMIENTO DE YESHÚA EL MESÍAS
En el primer capítulo del Evangelio de Lucas, encontramos un registro detallado de las circunstancias y acontecimientos que ocurrieron antes del nacimiento de Yeshúa el Mesías. En este capítulo, Lucas revela que la concepción de Yeshúa por la virgen María ocurrió seis meses después de la concepción de Juan por la prima de María-- Elisabet, la esposa de Zacarías. Zacarías era el sacerdote de Dios en el templo en Jerusalén.
En el principio del capítulo, Lucas registra, “Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abias....aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según el orden de su clase, conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte ofrecer el incienso, entrando en el santuario del Señor” (Lucas 1:5,8-9).
Note que Zacarías estaba ejecutando su obligación del sacerdocio acuerdo a la orden y clase de Abias. ¡Esta información es muy importante! En el Israel antiguo, el Rey David dividió las responsabilidades de los sacerdotes en veinticuatro clases, o turnos. (I Crónicas 24:7-19). Cada clase o turno trabajaba una semana entera, desde el mediodía del Sábado hasta el mediodía del Sábado siguiente (Talmud, Sukkah). El Antiguo Testamento registra la rotación exacta y el tiempo correcto de las clases o turnos sacerdotales, que continuaron hasta los tiempos del Nuevo Testamento. Zacarías pertenecía a la clase o turno de Abias, que era la clase o turno octavo en el ciclo de tareas anuales para todos los sacerdotes.
Josefo, el reconocido historiador Judío, era un sacerdote de la primera clase o turno. Josefo confirma que los turnos sacerdotales establecidos por el Rey David todavía estaban funcionando en los tiempos del Nuevo Testamento. Él dice, “Él [el Rey David] los dividió también en clases:... Y él estableció de estos sacerdotes, veinticuatro turnos....y él ordenó que un turno debiera de servir a Dios por ocho días, desde Sábado hasta Sábado...y esta partición ha permanecido hasta este día (Antigüedades de los Judíos, 7:14:7). Los turnos sacerdotales sin duda continuaron hasta que el templo fue destruido en el año 70 d.C. El Talmud revela que la primera clase, o turno, empezó en la primera semana del primer mes del calendario Hebreo. El segundo turno trabajaba la segunda semana. Esta rotación continuaba semana tras semana por todos los veinticuatro turnos. Cada turno sacerdotal repetía este turno de una semana dos veces al año. En adición, a todos los veinticuatro turnos se les requería trabajar tres semanas adicionales durante el año. Estas tres semanas eran para las temporadas de fiestas: La Pascua, el Pentecostés, y los Tabernáculos. De modo que todos los turnos compartían igualmente las responsabilidades sacerdotales por el año entero.
Nosotros sabemos que el ángel Gabriel entregó la promesa del nacimiento de Juan mientras Zacarías servía en su turno sacerdotal en el templo. El Evangelio de Lucas también revela que Juan nació seis meses antes que Yeshúa (Lucas 1:35-36). Nuestra inspección de ambas evidencias Bíblicas e históricas ha establecido que Yeshúa nació en el otoño del año 5 a.C. De acuerdo con esto, Juan el Bautista nació en la primavera del año 5 a.C. Y fue concebido nueve meses anterior en el verano de 6 a.C. Conociendo el año en cual Juan fue concebido nos permite saber el período de tiempo exacto que Zacarías estuvo sirviendo en el templo.
En el año 6 a.C., el primer día del primer mes (el mes de Nisan según el calendario Hebreo) era un Sábado semanal. Según cálculos sincronizados en el calendario Hebreo y el calendario Romano, este Sábado era Marzo 20. Proyectando hacia adelante, los turnos clase por clase y semana por semana eran: Turno 1, la primera semana; Turno 2, la segunda semana; todos los turnos para la Pascua y Fiesta de Panes sin Levadura, la tercera semana; Turno 3, la cuarta semana; Turno 4, la quinta semana; Turno 5, las sexta semana; Turno 6, la séptima semana; Turno 7, la octava semana; Turno 8, la novena semana; y todos los turnos para la décima semana, que era la semana de Pentecostés.
Como Zacarías era de la clase de Abias, el octavo turno, le fueron asignadas las semanas novena y décima desde el principio del año. Estas semanas de servicio eran contadas desde mediodía Sábado hasta mediodía Sábado. La novena semana era desde Iyar 27 hasta Sivan 5, que corresponde a Mayo 15 hasta Mayo 22 en el calendario Romano. La décima semana, Sivan 5 hasta Sivan 12, o Mayo 22 hasta Mayo 29, era la semana de Pentecostés. En algún tiempo durante esas dos semanas, el ángel Gabriel apareció a Zacarías en el templo y profetizó del nacimiento de Juan.
Aunque el tiempo exacto de la aparición de Gabriel no es registrado, es razonable a concluir que Gabriel entregó este mensaje de Dios en el día de Pentecostés. El anuncio que la esposa de Zacarías--Elizabet, tendría un hijo, vino durante las dos semanas que Zacarías servía en el templo, y el día de Pentecostés ocurrió en Sivan 6, en el medio de ese período de dos semanas. Ya que el nacimiento de Juan el Bautista era un cumplimiento de profecía mayor, es apropiado que Dios mandaría el ángel Gabriel en un día santo para anunciar la promesa de su concepción a Zacarías.
Como Zacarías no creyó en la promesa de Dios, Gabriel pronunció que habría una señal de Dios. Zacarías se haría mudo e incapaz de hablar hasta que el niño naciera y le sería dado el nombre que Dios había escogido (Lucas 1:13, 19-20). Después que él cumplió con su servicio en el templo, Zacarías regresó a su hogar, y Juan fue concebido en los días siguientes. “Y cumplidos los días de su ministerio, se fue a su casa. Después de aquellos días concibió su esposa Elizabet, y se recluyó en su casa por cinco meses...” (Lucas 1:23-24).
El Evangelio indica que Elizabet quedó embarazada un poco tiempo después que Zacarías regresó a su hogar. Como él regresó a su hogar en Mayo 29, es razonable a pensar que ella quedó embarazada entre Mayo 30 y Junio 12 (Sivan 13-26) en el año 6 a.C.,esto permite dos semanas para su concepción.
Lucas fue inspirado a registrar que Elizabet estaba en su sexto mes de embarazo cuando la virgen María fue milagrosamente fecundada por medio del poder del Espíritu Santo y concibió a Yeshúa. “Y he aquí tu parienta Elizabet, ella también ha concebido hijo en su vejez, y éste es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril” (Lucas 1:36). Basado en el tiempo estimado de concepción, el sexto mes de embarazo de Elizabet ocurrió en Noviembre/Diciembre según el calendario Romano.
Lucas nos da detalles adicionales que indican que María quedó embarazada durante las últimas dos semanas del sexto mes de Elizabet. A María le fue dicho por el ángel Gabriel que Elizabet ya estaba en el sexto mes de embarazo. María entonces visitó a Elizabet y se quedó con ella casi tres meses (Lucas 1:39-40, 56). Poco tiempo después de que María se fue, Elizabet llegó a su período de nueve meses, y Juan nació entre Adar 19 y Nisan 3, o sea Febrero 27 y Marzo 11, en el año 5 a.C.
Como se ilustra en el calendario Hebreo/Romano coordinado, el período probable de la concepción de María ocurre en el mismo tiempo de las últimas dos semanas del sexto mes del embarazo de Elizabet. Ese período de dos semanas ocurrió en Kislev 17-30, o sea Noviembre 28-Diciembre 11. Proyectando hacia adelante nueve meses desde el tiempo estimado de la concepción de María, llegamos al periodo de dos semanas en el cual el Mesías probablemente nació. Este período de dos semanas ocurrió entre Elul 24 y Tishri 8, o sea Agosto 27 - Septiembre 9. Como el calendario Hebreo/Romano demuestra, la Fiesta de las Trompetas cayó en medio de este período de dos semanas.
Muchos versículos Bíblicos enseñan que la Fiesta de las Trompetas simboliza la segunda venida de Yeshúa el Mesías. ¡El Día del Señor y las trompetas de los ángeles en el libro de Apocalipsis claramente demuestran este simbolismo y significado! ¿Acaso no es razonable concluir que Dios también escogió la Fiesta de las Trompetas como el día del nacimiento de Yeshúa el Mesías? El apóstol Pablo revela que el nacimiento profetizado de Yeshúa el Mesías sería cumplido en un tiempo fijo. Pablo escribió, “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su hijo, nacido de mujer...” (Gálatas 4:4). Mientras que el Evangelio no revela el día específico, el nacimiento de Yeshúa el Mesías en la Fiesta de las Trompetas estaría en armonía con el gran plan de Dios como es demostrado por medio de sus días santos anuales.
Aunque las Escrituras no registran la fecha exacta de Su nacimiento, la evidencia Bíblica e histórica dejan muy claro Yeshúa el Mesías no nació en el invierno o primavera. Toda la evidencia claramente señala hacia el período de dos semanas entre Elul 24 y Tishri 8 cerca de la Fiesta de las Trompetas, en el otoño del 5 a.C., como el tiempo en el cual Yeshúa el Mesías nació. Los cristianos de hoy necesitan abrir sus ojos a esta verdad y rechazar su creencia que Yeshúa nació en el 25 de diciembre. La verdad de las Escrituras es que la observancia de la Navidad no honra a Yeshúa el Mesías y tampoco conmemora Su nacimiento. ¡Las festividades tradicionales que son observadas cada año en la Navidad son una continuación de las costumbres paganas que ningún cristiano debe de practicar! (Deuteronomio 12:29-32, Jeremías 10:1-8). Estas tradiciones, como otras tradiciones religiosas de este mundo, no son ni agradables ni aceptables a Dios (Marcos 7:6-9), y aquellos quienes las practican deshonran a Dios el Padre y a Yeshúa el Mesías.
EL CALENDARIO CALCULADO HEBREO CON EL CALENDARIO JULIANO ROMANO
EL CALENDARIO CALCULADO HEBREO CON EL CALENDARIO JULIANO ROMANO
Este calendario hebreo/juliano ilustra el periodo de tiempo desde Marzo 6 a.C a Abril 4 a.C. la secuencia de los eventos escriturales, históricos y astronómicos plasmados en este calendario revelan el día, año y estación reales más aparentes del nacimiento de Yeshúa. Nota: las columnas se leen de izquierda a derecha.
Ver imagen del calendario calculado hebreo romano link 2 (imagen gif 216 KB)
FIESTA DE LOS TABERNÁCULOS
Estudios más recientes nos indican que el nacimiento de Yeshúa ocurrió en el otoño del año 5 a.C. en la Fiesta de Tabernáculos. La Fiesta de Tabernáculos celebraba a Dios morando con los hombres en el tabernáculo que fue construido bajo la dirección de Moisés. Cada año en la fiesta, Israel recordaría el tiempo en que ellos, y su Dios, moraron en tabernáculos, o tiendas en el desierto. En el otoño de cada año, ellos se congregaban dentro y alrededor de Jerusalén, viviendo en tabernáculos, tiendas, sucas, pesebres (todas son la misma palabra en Hebreo) por una semana de celebración en lo que se aliviaban del pasado y miraban hacia adelante a la venida del Mesías para establecer su reino. Cada fiesta, y el Shabat mismo, tienen cumplimientos futuros finales e intermedios los cuales los Santos esperan.
El evangelio de Juan determina con precisión el primer cumplimiento profético de la fiesta de tabernáculos cuando el Hijo de Dios, Yeshúa, habitó entre los hombres. Juan 1:14 Y la palabra fue hecha carne y habitó < εζθελωζελ = hizo tabernáculo o tabernaculizó > entre nosotros…
El segundo cumplimiento, o el del intermedio es cuando el Mesías reine sobre la tierra desde su trono en Jerusalén por mil años. Apocalipsis 20:4 Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos… y vivieron y reinaron con el Mesías mil años. Durante este período de tiempo, a todas las naciones del mundo se les demandará subir a Jerusalén para la Fiesta de Tabernáculos (Zac. 14:16). La fiesta aún no se ha cumplido para este momento. Durante el milenio se mantiene una sombra o una imagen del cumplimiento final en la tierra nueva.
OTRA PISTA PARA SABER EL VERDADERO DÍA DEL NACIMIENTO DEL MESÍAS
Isaías 9:3 Multiplicaste la gente y aumentaste la alegría. Se alegrarán delante de ti como se alegran EN EL TIEMPO DE LA COSECHA (…) 6 Porque un niño nos ha nacido, hijo nos ha sido dado…
Veamos estos pasajes
Éxodo 23:14-16 Tres veces en el año me celebraréis fiesta. La fiesta de los panes sin levadura guardarás. Siete días comerás los panes sin levadura, como yo te mandé, en el tiempo del mes de Abib, porque en él saliste de Egipto; y ninguno se presentará delante de mí con las manos vacías. También la fiesta de la siega, los primeros frutos de tus labores, que hubieres sembrado en el campo, y la fiesta de la cosecha a la salida del año (o del ciclo de fiestas), cuando hayas recogido los frutos de tus labores del campo.
Pregunta:
¿Cuál es LA FIESTA DE LA COSECHA, en donde este niño nos es dado?
Respuesta:
Sukot – Cabañas – Tabernáculos
Otra pista
Juan 1:14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y tabernaculizó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
Fuente: http://cbcg.org/franklin/WhenWasJesusBorn.pdf
Christian Biblical Church of God
Biblical Truth Ministries: “the truth shall set you free”
Biblical Truth Ministries: “the truth shall set you free”
Sitio en español: Iglesia de Dios Cristiana y Bíblica
Nació YESHÚA en Navidad?http://bibletimeline.info/
http://www.herealittletherealittle.net/index.cfm?page_name=Daniel-70-Weeks-Chart
http://www.cgg.org/index.cfm/
http://www.cbcg.org/franklin/
http://cbcg.org/franklin/
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